viernes, 11 de mayo de 2012

Con quién me casaré??!! Parte III (Chicos)

Esta entrada es la tercera parte de con quién me casaré?!, pero en esta ocasión está dedicada especialmente al joven cristiano, a diferencia de la entrada anterior la cual estaba dirigida a las chicas.
Al igual que especifiqué en la entrada antes mencionada, lo que se expondrá en las siguientes líneas, no es de mi autoría, es una recopilación de algunos autores, los cuales tienen experiencia y han publicado sobre el tema, simplemente me motivé a compartirlo por ser este un tema poco tratado y de mucha importancia para nosotros los jóvenes que aún no hemos dado el sí.
Tú, joven cristiano, no tienes el derecho de casarte con nadie que no sea cristiana. Dios dice, “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos”.        (2 Corintios 6:14)
Sé un joven de oración y busca a Dios, confiando que El tiene la pareja ideal para ti. Salmo 37:4 promete, “Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón”.
Se dice que “los opuestos se atraen”, y es cierto en algunas áreas de la vida, especialmente en cuanto a nuestro temperamento. No es nada extraño que un acelerado “colérico”, con carácter fuerte y cualidades de líder, se case con una mujer calmada y pacifica; que una muchacha “sanguínea”, platicadora y extrovertida se enamore de un Joven quieto, “melancólico” e introvertido. Sin embargo, cuando llega al asunto de las metas en la vida, las convicciones espirituales, los intereses, el nivel educativo, cuanto más tengan en común, más posibilidad habrá de tener felicidad y armonía en el matrimonio.
“Y cómo voy a saber quién es la muchacha que Dios tiene para mí?”  La respuesta es sencilla, “Te vas a enamorar de ella y además tendrás la confirmación de Dios en tu espíritu”. Si eres una persona de oración, puedes esperar que el Señor revele su voluntad perfecta para tu vida, pero no en una manera mística. Esta revelación viene a través del amor genuino hacia la otra persona, la paz de Dios en tu corazón y por los consejos de otros cristianos maduros. Aunque somos espirituales, no creo que Dios pase por alto los sentimientos humanos y naturales del amor.

Esperar en Dios… (Testimonios)

Testimonio 1: “Yo sé que el Señor me dió como esposa a Gloria, pero también fue un proceso natural. Me enamoré locamente de ella. No recomiendo a nadie que se case mientras no esté enamorado de la otra persona, aun si dijere, “Dios me mostró que Fulana va a ser mi esposa”. Yo he oído de tales casos y algunas veces “Fulana” no estaba convencida. Si Dios te lo mostró, entonces empieza a cultivar una relación de amistad con ella, y si es de Dios, los dos se enamorarán.
Si no hay muchos jóvenes cristianos en tu iglesia, no te desesperes, sino ponte a orar y a tomar pasos prácticos para que Dios te pueda contestar. Yo vengo de un pueblito pequeño en el Estado de Pennsylvania, y Gloria vivía como 3,000 kilómetros de distancia en el Estado de Missouri; por una “coincidencia”…planeada por Dios…los dos nos encontrábamos en una conferencia cristiana en una iglesia pequeña en otro Estado. Ella había orado por un esposo cristiano con deseos de servir al Señor; yo había pedido a Dios una esposa cristiana. Ya que no había en nuestras congregaciones locales la respuesta a esas oraciones. Dios hizo el “milagro” de que nos conociéramos a miles de kilómetros de nuestras casas.”
Testimonio 2: “Tenía casi 28 años de edad cuando me casé, porque  había esperado la mujer que Dios tenía para mí. Mi mamá se desesperaba y por varios años me aconsejaba que ya era tiempo de conseguir una novia. A lo que yo siempre respondía, “No, Mama, no tengo que buscar una novia. Cuando encuentre la mujer que Dios me está preparando, yo sabré”. Y así sucedió. Cuando conocí a Sheri (lejos de casa), los dos sabíamos que esto era la voluntad de Dios y nuestro amor mutuo lo confirmaba”.
 Ahora depende de ti qué decisión tomar, espero que estas palabras y testimonios te hayan sido de ayuda, y que el Señor te permita ver a la persona que Él ha elegido para ti.
Gracias por leer, Dios te bendiga mucho!!!


 

No hay comentarios:

Publicar un comentario